17 oct 2015

HIPNOSIS

HIPNOSIS

Acerca de la hipnosis existen muchos mitos y expectativas que se basan más en el ámbito de lo “esotérico”, el misterio, y otros etcéteras que la hipnosis de espectáculo nos ha dejado a lo largo de la historia.

Mis consultantes suelen sorprenderse cuando les comento que cada día entran en trance de manera natural quizás un par de veces. Pasa que la hipnosis es una condición natural por medio de la cual accedemos a las partes más creativas de nuestra mente, hacia nuestro hemisferio cerebral no dominante, es decir el que usamos menos.
Allí puedes ir convirtiendo tus limitaciones en recursos e ir encontrando soluciones, las más de las veces creativas, a problemas y es especialmente útil en la toma de decisiones complejas.

Algo que nos es muy familiar a todos es el saber que “tendrías” que hacer y, además, muchas veces de verdad quieres hacerlo, sin embargo terminas haciendo algo que no era lo que querías ni lo que te convenía hacer. El ejemplo típico es el fumar: sabemos que el cigarro es nocivo para la salud, queremos una vida más sana y sin embargo ¡seguimos fumando! esto me recuerda aquella frase de Mark Twain: “Dejar de fumar es fácil…Yo lo he conseguido más de cien veces”.

Y así como sucede con el cigarro podemos poner ejemplos sobre alimentarse sanamente, vencer el miedo a socializar, o mejorar un aspecto de nuestra relación de pareja.

Esta aparente divergencia entre esas 2 partes de nosotros mismos tiene una base física, ya que nuestro cerebro está constituido por 2 hemisferios cerebrales: izquierdo y derecho; los cuales funcionan, en palabras de Jorge Abia y

Teresa Robles “como dos cerebros” que en muchas ocasiones van hacia la misma meta pero cuando no es así aparecen estos problemas. De hecho estos 2 hemisferios cerebrales tienen a su vez “idiomas” diferentes, es decir formas de comunicación y de ver el mundo diferente.
Cuando usamos nuestro hemisferio izquierdo, nuestro razonamiento es lógico y sistemático, el sentido común, como creemos que “debe ser” la realidad. Ordena los hechos paso por paso, parte por parte, uno tras otro, para llegar a una sola conclusión. Por ejemplo cuando planificamos nuestro día.

Podríamos decir, sin agotar el tema, que con el hemisferio derecho comprendemos las metáforas, los sueños y creamos nuevas combinaciones de ideas. Se corresponde con las emociones, sensaciones, hábitos, conductas automáticas, recuerdos, el tiempo se confunde y fusiona, etc., lo que en la psicología comúnmente llamamos “el inconsciente” y al que el Dr. Milton H. Erickson se refería como “vasto deposito de conocimientos.

En nuestra cultura suele dominar el hemisferio izquierdo porque ponemos el énfasis en el pensamiento racional y analítico y en la habilidad de la expresión verbal. La mayor parte de nuestro sistema educativo está diseñado para cultivar el hemisferio izquierdo verbal, racional y exacto.

Cabe señalar que nadie es totalmente el hemisferio derecho o de hemisferio izquierdo.
Los hemisferios del cerebro están diseñados para complementarse.
Es importante recordar el tipo de lenguaje de cada hemisferio. El izquierdo es de razonamientos, explicaciones, etc. Y el derecho de símbolos y emociones, para lo cual podemos usar cuentos, metáforas, aforismos pero sobretodo la hipnosis.

Trance hipnótico
Gracias, sobretodo, a los trabajos de el Dr. Milton H. Erickson, sabemos que podemos entrar en trance hipnótico natural, sin perder contacto con la realidad que nos rodea, “como soñar despiertos”. Desde el punto de vista del funcionamiento cerebral, imaginar y soñar despiertos son trances hipnóticos naturales en donde la persona está con la atención dirigida dentro de sí y al mismo tiempo se mantiene en contacto con el mundo de afuera, despierta, y lúcida. En cuanto a ondas cerebrales en este estado se presentan las llamadas “ondas alfa cortas”.

Estamos en un trance hipnótico natural cuando soñamos despiertos, meditamos, rezamos, leemos algo interesante, corremos en el parque o viendo una película interesante en el cine, también tenemos esa sensación de que “las cosas se acomodan”, que le encontramos sentido a algo o encontramos respuestas o soluciones diferentes, creativas, una forma de ver las cosas “flexible”, como cuando decimos “ya me cayó el veinte”.

La hipnosis nos permite acceder a esos recursos que nos ayudan con nuestras emociones y nuestros hábitos automáticos, nos ayuda a desarrollar nuestras capacidades y talentos dormidos y a aprender cosas nuevas que nos ayudan a desarrollar nuestro potencial, alcanzar nuestras metas y en general nos acercan a que nuestra vida se parezca más a lo que deseamos que sea.

Utilizar la hipnosis como hábito acelera la consecución de cambios y las metas. Sin embargo no está por demás recalcar, que no es un cambio “mágico”, idea, esta, tan difundida por la hipnosis de espectáculo, al igual que la creencia acerca de que el hipnotizador ejerce cierto poder sobre la persona hipnotizada, nadie puede ser hipnotizado contra su voluntad. Por lo que a final de cuentas toda hipnosis es autohipnosis.

A continuación presento algunas sencillas técnicas de inducción de trance. Ya sea sentado o acostado en un lugar, preferentemente, cómodo y tranquilo:
1.- POR LUGAR RELAJANTE:

-Inhala lenta y profundamente, retén el oxigeno en tu interior durante unos 5 segundos y exhala dejando a tu cuerpo soltarse y relajarse. Realízalo de 1-3 veces según el grado de relajación que prefieras. Deja que cualquier ruido del exterior te ayude a entrar más profundamente en trance, sintiéndote más cómodo y relajado.
-Ahora recuerda o imagina un lugar agradable, un lugar cómodo y relajante… y ve fijándote en los colores, los sonidos, los olores y sensaciones del ambiente, tratando al mismo tiempo de percibir las reacciones de tu propio cuerpo: la respiración, el calor, la relajación de tus músculos. Continua mirando ese lugar agradable mientras sientes tus reacciones físicas de bienestar, mientras vas llegando a una sensación de calma…
2.-TRANCE POR MOVIMIENTO OCULAR:
-Con los ojos abiertos, dirige la mirada hacia las cejas, lo más arriba que puedas, como si quisieras verte las cejas. -Manteniendo la mirada por dentro así, cierras los parpados y haz una inhalación muy profunda. Mantén la respiración unos 3-5 segundos. Sentirás tensión. -Exhala. Deja que tus ojos se relajen y dejando a tu cuerpo soltarse y relajarse. Deja que cualquier ruido del exterior te ayude a entrar más profundamente en trance, sintiéndote más cómodo y relajado. -A continuación sueña despierto, imagina sobre el futuro, sobre lo que quieres lograr, lo que quieres hacer. Imagínate haciendo las cosas que quieres.
Cuando te falte algo… ”Pide prestado lo que te falta… ti mismo”. Catón (95-46 a.C.)

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